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Publicada originalmente en el Sitio de Ciencia-Ficción: http://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op01879.htm

Por David Pérez Marulanda

Barranquilla 2132osorio

Autor: José Antonio Lizarazo

Laguna Libros

Bogotá, 2011.

Primera edición: Barranquilla, 1932

130 p.

Es ésta una de las novelas consideradas entre las primeras incursiones de la ciencia ficción en Colombia, escritas por el escritor y periodista José Antonio Osorio Lizarazo (1900 – 1964). Osorio Lizarazo, bogotano, se hizo un espacio en la cuidad de Barranquilla siendo parte importande de la fundación de uno de los periódicos más representativos de la ciudad, El Heraldo. Además de ocupar varios cargos públicos en Colombia, fue también colaborador y cercano a Jorge Eliécer Gaitán, Juan Domingo Perón (Argentina), y al dictador Rafael Leonidas Trujillo (República Dominicana). Entre sus obras se cuentan “La casa de la vecindad” (1930) y “Hombres sin Presente” 1933.

Su novela Barranquilla 2132, publicada en 1932, narra la historia de Juan Francisco Rogers, un médico que se aventura a aplicar sobre sí mismo un experimento de criogenia y así ser revivido en un futuro. Doscientos años después de la congelación del cuerpo de Rogers, una misteriosa explosión lleva al descubrimiento accidental de su sarcófago helado, del cual es extraído para ser traído de vuelta a la vida gracias al doctor Var. Rogers, una vez recuperadas todas sus capacidades motrices y cognitivas, recorre la cuidad de Barranquilla en compañía del periodista J. Gu, quien le ilustra en las costumbres y culturas de la vida en el año 2132, así como indaga sobre la forma de vida de las personas de principios de siglo 20.

Las personas del futuro tienen todas perfiles similares, impuestos por los cánones de comportamiento y culturales del 2132: parcos, de pocas palabras, no demuestran sentimientos, emociones, ni lazos afectivos que los acerquen o amarren a otras personas. Tienden a buscar la simplicidad, lo fácil, y son retiscentes a comprender formas de pensar diferentes de la de su época. Contrastan con éstos el personaje de Juan Francisco Rogers, un hombre reflexivo, elocuente y muy interesado en establecer nuevas relaciones sociales y aprender de las gentes del futuro. Rogers es también un soñador, un soñador de un futuro romántico que fuera su inspiración para congelarse hasta revivir en la sociedad perfecta.

Los ideales de Rogers y la realidad del futuro resultan ser muy divergentes. Rogers, como un hombre en un país extraño, sufre un fuerte choque cultural tanto en los aspectos más simples, como, por ejemplo, que no sea aceptable comer en público; como en los más profundos aspectos morales y sociales. Rogers intenta comprender y aceptar, pero las diferencias y el choque son más grandes de lo que puede soportar.

Indudablemente, Osorio Lizarazo se muestra en esta obra como un visionario, como un crítico moral y político, y como un conocedor de su reladidad y del rumbo que ésta seguía, en una historia apasionante que es reflejo de su presente y de su futuro. Aunque las primeras páginas del libro recuerden el primer capítulo de la serie de televisión “Futurama” con el sonoro “¡Bienvenido al mundo del futuro!” con el cual el protagonista es recibido por quienes lo descongelan para después sumergirse en curiosas y divertidas aventuras, podría ésta novela más bien equipararse a la extranjera y más popular “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley, publicada también en 1932, que aborda de igual manera el materialismo y la ligereza de la sociedad del futuro (del presente), la falta de memoria y de interés, y la ignorancia generada por el exceso de información, cuya exhuberancia de fuentes, inmediatez y vertiginosa actualización y cambio, la hacen presa del momento y ceniza en unos pocos minutos. Considérense los medios actuales, en especial la fuente informativa interminable e instantánea que es el internet.

El pasado ha regresado por un milagro editorial después de al menos setenta años de su primera edición para mantenerse como un relato de nuestro presente, como ha sido con la mayoría de la literatura visionaria de la era dorada de la ciencia ficción. Y digo “milagro” porque en un país con un pobrísimo mercado de libros en el género (de hecho, en cualquier género, pero en  especial la CF) es muy difícil que se publique un autor de CF Colombiano y resulta inverosímil que una editorial se aventure a publicar un texto que no salía a la luz desde hace décadas y que sólo se conoce en círculos de aficionados, de modo que se ha hecho aquí una labor de amor al arte, es una puerta que debió haber sido abierta de nuevo hace tiempo: “Barranquilla 2132” muestra la capacidad y calidad literaria y prospectiva de los escritores en la historia ciencia ficción en Colombia, y es una incitación a los lectores y escritores nacionales a creer,  explotar y hacer crecer éste género en el país.

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