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A veces mi única compañía es una lagartija que viaja en el tiempo. Sí, siempre que la veo sale de detrás del reloj de pared que hay en la parte de atrás de esa solitaria biblioteca. No he podido fotografiarla aún, siempre que me acerco se esconde de nuevo tras el reloj, tal vez para volver a viajar en el tiempo.

Soso, ese es el mejor calificativo para mi sitio de trabajo. Una biblioteca auxiliar que apenas si tiene visitantes. Las paredes están incluso vacías de telarañas, los bichos ni se atreven a entrar a ese lugar tan aburrido.

Alguna vez tomé esta foto. Bueno, sí, tiene un efecto visual de la cámara del teléfono celular pero tal vez en parte es un efecto de la alteración de las dimensiones porque, a simple vista y sin filtros de colores, esa misma imagen se vería en los colores: café empolvado, amarillo empolvado, gris empolvado; y así, entre otra línea de matices térreos; la composición visual sería de lo más ordinaria y común. Uhm, “térreo” sí existe, y yo que creí que acababa de inventarme esa palabra… gajes de la escritura. Además google lo encuentra todo (y oculta otro tanto)

¿Como sería trabajar en ese lugar, en ese que está en otro plano? ¿me encontraré entonces que en esa dimensión la lagartija se pasea por todas las paredes y que hay telarañas con mosquitos y toda clase de bichos (incluyendo humanos)?

A las tres de la tarde de hoy entro a trabajar, como todos los días, entre los colores empolvados.

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